martes, noviembre 19, 2013

Cristina echó a Moreno




El Ministro de Malas Noticias, Alfredo Scochimarro, salió a anunciar que, en latín (para que cuaje en esa secta) Resignacionem officiali, echaron a Polémico Moreno. Hay libertad para que la alcahuetería pueda criticarlo. Lo conchabarán en un lugar lejos de tribunales, acentuando el aspecto mafioso que últimamente tiene el gobierno. Se desconoce si el Presidente Capitanich ya nombró un sucesor.
Esto acentúa la autocrítica presidencial, pero en el mismo marco de psicopatía que transita la semipresidente: ella está paseando el perro mientras nadie gobierna.
La sensación de que nadie lleva adelante el timón se extiende. Lo que conviene a Kicilof, a cargo del recientemente creado Ministerio de Economía y a Capitanich, que asumirá la presidencia de la nación en el marco de un desconcierto interno inédito desde 2003. Y sin que nadie entienda cómo, contra quién, qué carajo pasó, cuál es el enemigo.
La alcahuetería seguirá peleando con los diarios para hacer de bufón de Cristina, pero es evidente que le acaba de entregar la cabeza de Polémico Moreno a Clarín y el poder económico.
¿Ginés González García podría volver al Ministerio de Salud? Sería una decisión política de alto voltaje, verdaderamente seria. Está Taiana también vacante. Si Cristina ha decidido dejar de gobernar, sería bueno reconstruir lo que destruyó para que Argentina no tenga que soportar otra crisis producto de su ambición, en un año donde ganó plata a niveles que solo los más ricos obtuvieron durante esta década ganada. Los más pobres siguen igual de jodidos que antes.
Polémico Moreno deja un inusual récord de fracasos, no logró hacer una bien, pero era sostenido por Cristina que creía estar librando una batalla cultural -la extranjerización de las empresas de medios- mientras los ricos se hacían más ricos y los pobres aguantaban, sin que haya datos oficiales por la destrucción de Moreno.
Sigue la bancarrota moral, los manotazos de ahogado y la improvisación.
Las 48 horas que faltan para que Capitanich asuma la presidencia de la república serán, por improvisación de Cristina y su microclima de youtubers, más desconcertantes.