viernes, junio 22, 2012

¿Quién leyó mal la coyuntura?

Un clásico de la literatura Argentina, cuando no está desangrándose a cadenazos.
Tenemos, por un lado, al kirchnerismo suelto: algunos, cada vez menos, kirchneristas pensantes en los medios, casi todo el mundo digital sin intereses materiales con el gobierno o la CGT o Clarín, cercano al kirchnerismo, a favor, sin fisuras, de Cristina. Las agrupaciones políticas con existencia real, La Cámpera, Evita (que, ante la negativa de Cristina de abrir el gobierno se replegaron en Scioli y Moyano, y rompieron, de facto, políticamente, con ambos...sin contención ninguna. ¿Se corregirá ésto? Mi pálpito es que no, y que su militancia, la más genuina, se irá alejando, sin ponerse en la verda de enfrente, extinguiéndose como otras experiencias pero sin llegar a desaparecer, debilitándose, de una, su capacidad de convocatoria) Kolina, sin existencia política por ahora, recluída, en un ministerio estatal. Algunos de los medios kirchneristas -678, de lo que vi- sin fisuras y jugados. El resto, dubitativos, mostrando que mucho de esto está atado con alambres.
Del otro lado, Moyano quedó con el apoyo delirante de Clarín, el gran ganador de la jornada por diversas causas, sin apoyo visible del peronismo disidente, menos de los radicales -qué traidores, se reunieron la semana pasada- y mostrando poca capacidad de conducción sindical, básicamente, la escuálida CTA Blue e islotes troskistas que viven de marchar, alquilan, digamos, su postura. Pero detestan, en todos sus abanico de aliados, a Moyano. Incluido Barrionuevo y los sindicalistas presos.
Es sintomático que el FAP, que se expresa a través del fraude que parió y realizó la CTA Blue, haya tomado distancia.
Tanta distancia como tomó, física y simbólicamente, Scioli. Y la dirigencia del partido justicialista que él preside. Tanto la CGT, que quedó al medio, cuanto, el cuidadoso montaje de los gobernadores...fórmulas de compromiso, pero jugar, en la cultura peronista, avisaron que no juegan.
Tampoco los intententes extorsionados, a través de la basura de Moyano. ¿Cuántas empresas estatales de recolección de basura, o nuevas licitaciones se hicieron? Ninguna.
Si Cristina no volvía la sensación de indefensión era grande. Cuando volvió, habló el Ministro de Realidad, Julio De Vido, y ordenó, un poco, las cosas. El resto, peleado mayormente con la realidad, seguía con las viejas tácticas de lucha como si Moyano fuera Lapegue. Son tan amateurs que Moyano los durmió: organizó el día de los movileros, corriendo la hora para que estén atentos a él y a la Rosada, mientras firmaba la paritaria.
Nadie informó a los trabajadores camioneros si había paro, si la ruta estaba libre, si podían transitar. La gente real, la que toma decisiones de abastecimiento, nunca contó. Esto afecta al gobierno. A mediano plazo. Pero, como, también, fortalece internamente -por tal cosa hay que tomar algo cada vez más chico- fortalece el liderazgo de CFK- en el gobierno cundirá el análisis, haragán, de que la realidad sigue sin existir. La guerra es contra los titulares de diarios.
En el medio, no había medio para informarse qué pasó con Javier Romero, lo que indica -a esta altura, uno se hace buceador de verdades- que es cierto que arrugó Cristóbal López, pero no se sabe si fue López o Abal Medina.
El asunto, probablemente, lejos de terminar, disminuya los grados de tensión. Pero la derecha ya tiene el lumpenaje que necesitaba. Y en conjunto, manejan los resortes estratégicos del país. Para quien siga este blog, se trata, como vengo jodiendo hace rato, de garantizar los alimentos. Ése es el centro de la pelea que se viene. Y se seguirá viniendo.
La gente no come titulares.
La gente come alimentos.
Están todas las cartas echadas para voltear, en una coyuntura propicia institucionalmente no muy lejana, ni que hablar si se concreta el golpe de estado en Paraguay, para voltear al gobierno.
Cuando veo que esto pasa yo me alineo, inmediatamente y sin fisuras, con Cristina. Peeeeeero, sé que mañana, ojalá me equivoque, el funcionariado va a hacer análisis delirantes encontrando una imposible victoria en todo esto. No, chicos, nos cagaron. Este conflicto es producto de la falta de política. De que ahora, buena parte de nosotros, somos la antipolítica. Clarín es malo, Cristina es bueno. Eso es la antipolítica. Lástima que exista la realidad.
Es probable, siguiendo los aburridos movimientos de palacio, que las cosas sean de manera diferente. Y que haya algún tipo de reflexión sobre el aislamiento, la necesidad de hacer política, de sostener, como sí ocurrió, la autoridad presidencial.
Cristina ha sabido cambiar tácticas cuando se mostraron insuficientes. Lidera aún el peronismo. Pero no lo moviliza si hay conflictos con la realidad y se sostienen con análisis comunicacionales amateurs. Sí con YPF. Es simple la ecuación: la dirigencia del PJ está especulando, si dominamos la inflación, si ponemos en caja las variables fiscales -cobrando impuestos a los más ricos, como hizo Scioli en la misma semana que los judíos marxistas del gobierno nacional hacían un impuestazo regresivo contra los que menos tienen- y bajamos un cambio en la histeria, de que nuestros ídolos de hace 6 meses ahora son nuestros enemigos irreconciliables, entonces, la cosa, puede marchar.
Pero el saldo, no es para nada positivo. El conflicto está lejos de agotarse. Y siempre existe, el problema, de los tiempos largos, de mediano plazo: es, hoy, más probable que unan demandas cuando el operativo de blanqueo de Moyano comience a dar sus frutos, obviamente, ayudado por el operativo de demonización (los mismos cuadrados que hace 6 meses me decían hijo de puta por pegarle a Moyano, mamita, qué veletas!) y la desaceleración del crecimiento que, con estas medidas patronales como las de Moyano con las petroleras y Sicoli, logren neutralizar los efectos positivos de la desaceleración: la baja de la inflación.
Si el gobierno no ataca de raíz el problema estructural de los alimentos, que es la oligarquía como estructura que atraviesa con su influencia todas las clases sociales, seguirán sucediendo estas cosas. Los planes inéditos de viviendas se verán opacados, 48 horas después, por cosas como éstas. Que se llevan puesto, además, los avances en imagen de la recuperación de YPF.
La salida es profundizar, pero buscando aliados -como hizo CFK con Malvinas e YPF, y en menor medida con el plan de viviendas (el apoyo a este plan de la intendenta de Rosario frenó el apoyo del FAP a Moyano)- o sea, con política, con realidad, con persuasión.
¿Leímos, me digo, mal, nosotros la coyuntura o la leyó mal la dirigencia real del PJ?
Esa es la pregunta seria, profunda, que se viene.
Todo lo demás es ruido.
De cacerololas, de cosechadoras, de camiones.
Pasa.