sábado, junio 16, 2012

Los yuppis K

Lo de que todo es una operación de Clarín tuvo su fin. Lo adviertan o no en el gobierno, este asunto, que en nada tiene que ver con la ley de medios, tuvo su fin cuando el vicepresidente (ah, el país está en sus manos, hoy, ahora: y yo lo voté, no me quedaba otra, porque quería votar a Cristina. Y ella lo eligió. Como a Cobos) intentando defenderse por que lo acusan de chorro, dijo un montón de giladas en un lenguaje precario, recién comprado y de saldo, sobre los periodistas, en general. Yo no tengo esas ganas de humillarme de tanto chupamedia que abunda, sean K o anti K, a mí, eso, la verdad, ya me tiene aburrido. A mí un cincuenton frívolo que siempre fue oficialista me genera mucha antipatía estética: usa ropa que yo no, lenguajes que yo no, no puede dar cuenta de su pasado y, para colmo, sea o no culpable (les cuento: con todos los que hablo, funcionarios, periodistas chupamedias, de Clarín o del Gobierno, todos dan por descontado que es culpable. Son cagones, claro, responden a esta etapa de degradación cultural. Pero a mí, sólo para joder, me dan ganas de defenderlo. Pero como inmediatamente surgen las tesis de la infalibilidad papal -van por Cristina! oh, sí, qué novedad: ¿y por eso hay que bancarse ésto? Naaa, chicos, somos grandes o de que Clarín le puso el vice a Cristina, o algo así) desfilan un conjunto de impresentables arribistas de Puerto Madero a declarar. Dan verguenza ajena los amigos del vicepresidente. ¿No hay alguno que sea intelectual, que sea pobre, que haya trabajado, que sea parecido, no sé, a la gente del pueblo? ¿Son todos así? Mamita.
Por supuesto, mi consideración, es completamente estética, cultural y de clase. Pido las respectivas disculpas por parecerme más a un militante que a un yuppi y tener, hasta cierto desprecio, lo reconozco, por los yuppis. Los tenía contra el menemismo, que estaba rodeado de yuppis. Contra Chacho Álvarez, contra todo el gobierno de la Alianza, que era un gobierno de yuppis. ¿Por qué, ahora, habría de cambiar? Por que los yuppis, siguiendo la moda, ahora hablan de los derechos humanos, por que ahora, siguiendo instrucciones, están contra Clarín. Hay razones para que marchemos juntos, yo desde el llano, ellos desde la billetera. Pero yo no voy adonde digan ellos.No tengo estómago sensible. Mis amigos, sí, son unos delincuentes. Simpáticos. Atorrantes. Trabajadores. Algunos, otros son, como yo, medio haraganes. Pero no ocultan su condición. Y son poetas, delegados gremiales, artistas, militantes de base, profesionales de universidades públicas, trabajadores, otra cosa. Lo siento.  A esta altura uno tiene que pedir disculpas por todo.
Que todo es una operación de Clarín tuvo su fin cuando se descubrió que los yuppis privatizaron la emisión de moneda -a la que ahora hay que santificar, contra el dólar. Lo hubieran pensado antes- y porque, además, los yuppis nos metieron en éste berenjenal de torpeza económica. Magnificada, obviamente, por los adversarios. Claro que existe la crisis internacional (que es dialéctica, en el sentido hegeliano del término) pero también, mis amores, alta responsabilidad tienen estos yuppis en que nadie les crea nada.
Así estamos, mis amores. Este es el mejor gobierno de los últimos 50 años, o más. Pero esta comparsa de yuppis que arribaron últimamente a mí me generan rechazo. Yo, que de última no soy nadie, pero cuando hablo alguien me cree, poquitos pueden escucharme, pero de esos poquitos, la mayoría me cree, no sé si los yuppis pueden decir lo mismo, ellos que, además, pueden hablarle a mucha gente, yo no tengo que tragar esos sapos por que no tengo ninguna conveniencia personal en tragarlos, ni ese espíritu palaciego de pensar individualmente, y además, quiero, con ternura este proceso político. Acá han estado los mejores años de mi vida. No tengo ganas de rifarlo en tragar sapos que vayan a contramano de mis ideales.
Buenas noches, maricas.
La vida sigue y es cada vez más alegre.