martes, marzo 20, 2012

El estatuto de lo posible





Lo posible 
Lo posible, en tanto ampliación de lo existente o condiciones de posibilidad de ampliación de lo posible, es filosóficamente imposible de discernir. Entra dentro del análisis político, de su costado programático. Inciden variables -temporales, geográficas y sociales: tiempo, espacio y sujeto, trípode del "hecho social como cosa"- de acepción difícil, compleja, pero por definición, lo no sucedido es inasible a los pronósticos del campo de lo científico, wachiturros. El futuro, entonces, como entidad del lenguaje, que imagina lo no hecho, es imposible. Pero, el futuro, existe. No porque existirá con necesariedad lo que uno imagine pueda ocurrir, sino porque su evocación -en tanto el lenguaje "crea" realidades- lo hace existir, su mera, sí corazón, evocación. Pero esa existencia no lo torna real; realidad y existencia son materias diferentes, hechas con diferentes herramientas, pelotudos. Puede argumentarse la materialidad de lo existente pero esta materialidad no deviene mecánica ni necesariamente de su evocación, de ahí entonces la diferenciación metodológica entre existencia y realidad. Lo posible es, entonces, lo existente, lo real no realizado, lo existente como acto y como potencia.
Cuando Julio Verne "imagina" (en rigor, escribe una novela) la llegada del hombre a la luna, mucho antes de que efectivamente el hombre pise la luna, no le otorga materialidad a su evocación, pero sí crea o mejor dicho aporta las condiciones de posibilidad para que el hombre llegue a la luna. Y lo hace desde las condiciones materiales y simbólicas de su realidad, de su tiempo, su lugar y su sociabilidad, pajeros.





Lo dado.


La comprensión de lo dado condiciona, de manera decisiva, lo que se considere posible. La conciencia de la realidad condiciona la imaginación de lo existente. La conciencia y la imaginación son integrantes de la comprensión. Más esa comprensión puede tener eficacia en torno a lo posible, pero nunca tendrá una aprehensión total, una aprehensión absoluta ni será meramente propiedad de cálculos individuales, sino producto y resultado y aporte a las condiciones de posibilidad del análisis de lo dado; y por tanto, condicionamientos de lo posible.

Lo dado, lo posible y el yo

Tanto lo dado como lo posible, la realidad y la existencia, deben tener una conciencia práctica del lugar del yo. No sólo para abolir de la conciencia las pretensiones objetivistas -lo cual no equivale a dar lo posible como real- sino para tomar, cuanto más posible, conciencia de la subjetividad, al interior del campo de fuerzas, de la presencia del yo.  A los efectos "prácticos": ¿qué puedo hacer yo por lo posible?


Lo dado, lo posible, el yo y el sujeto.


Yrigoyen vio en la emergencia de una clase media pampeana el sostén de su programa, Perón vio en los obreros industriales migrantes internos no sindicalizados el sostén de su gobierno, Néstor Kirchner vio en los movimientos de desocupados y precarizados el cierre simbólico de la etapa abierta por la dictadura militar última. Son sujetos sociales. Estructuradores de alianzas más amplias. Estructuradores en tanto encarnan lo simbólico y lo material, pero no resultan, necesariamente, en articuladores de ese abanico más amplio. Seguramente no se entienden un carajo, pero este es el punto de clausura de la incomprensión política: la confusión entre estructurar, potenciar y articular; o el paso del en sí al para sí.
 La clase media de las pampas húmedas derivó en aliados de la oligarquía, los migrantes no sindicalizados en estructuras corporativas (con sus más y sus menos) y factor de poder hasta el comienzo de la última dictadura, los trabajadores desocupados o precarizados son la base social principal con la que aún cuenta el gobierno y es ésa base social la que le permite liderar el peronismo y sus alrededores. En el marco de un cambio de patrón de acumulación que sucede tras el estallido de 2002 y aún no termina de definir sus contornos, sí sus grandes líneas maestras. Pero, a grandes rasgos, estamos en un punto de inflexión: ese sujeto social no logró imponerse, ni siquiera luchar, ni organizarse. No logró articularse. El patrón de acumulación, que tiene como beneficiarios principales pero no excluyentes a la oligarquía diversificada -o sea, al capital financiero del campo-se encuentra en un punto de inflexión producto del cambio de las tendencias de la economía mundial. Ese punto de inflexión, para decirlo a grandes rasgos, es la encrucijada sobre sí realiza su renta en la explotación agraria o si, en cambio, vuelca una parte de los excedentes de la renta financiera agraria al mercado interno, con lo cual se crean las condiciones materiales de posibilidad para que el sujeto social del kirchnerismo se organice políticamente o, simplemente, si esto no sucede. No es tan difícil la cosa.


La reparación y lo posible. 

Lo no existente en lo real sino existente en la evocación (derivado del análisis político, o sea, del resultado procedimental de conjugar ciertas variables) o sea, lo posible, suele tener, enseña la historia, la novedad de la reparación, de la devolución, de la resignificación. Un pastiche de emergencias, residuos y resignificaciones.
Es el combo reparador del kirchnerismo -que sitúa a los organismos de derechos humanos en una esfera simbólica de articulación de la reparación del Plan Celestino es decir, de retorno imaginario a los tiempos inmediatamente anteriores al Rodrigazo- lo que potencialmente podría aportar esa novedad de rescate y articular la construcción política que hoy, claramente, "para avanzar", "para profundizar", no existe.




 Andate a la mierda. 


Se las hice difícil, wachiturros, pero en síntesis: soy pesimista. El estatuto de lo posible contiene el deseo de materializar en lo real el deseo, pero. Y bue. Eso del optimismo de la voluntad y el pesimismo de la inteligencia. Los quiero a todos, mis amores. Y así como el Plan Sarmiento perduró al yrigoyenismo aunque introduciendo modificaciones institucionales operativas en el plano económico y el Plan Pinedo al peronismo  introduciendo inclusiòn y justicia social y el Plan Rodrigo a Alfonsín con la liberalización de las costumbres y el peronismo posterior modernizante y reaccionario, creo que el Plan Lavagna volverá a sus cauces, o sea, a la ejecución por arriba, como fue con Duhalde, y la exclusión del sujeto social kirchnerista, sea en el 2015 o, incluso, posteriormente. Ya quisiera yo que no, ¿pero dónde están las fuerzas, el para sí del en sí, para torcer el contorno político del patrón de acumulación?
Me voy a preparar el mate.
Ojo, no hay nada resuelto y hay razones para el optimismo, razones más allá de la voluntad, en serio.



1 comentario:

  1. Felicitaciones por la reivindicación ontológica de lo posible. Es algo que hace falta. En cuanto a tu oscilación pesimismo/optimismo,

    "lo que potencialmente podría aportar esa novedad de rescate y articular la construcción política que hoy, claramente, "para avanzar", "para profundizar", no existe."

    No existe en lo dado, pero como bien se desprende de tus párrafos anteriores, la existencia no se agota en lo dado. La política existe porque hay posibilidad, si todo se agotara en lo dado, solo habría leyes de la naturaleza.

    Ahora, además, lo dado nunca tiene la última palabra, afortunadamente porque es inconsistente, lo dado no cierra y eso otorga el dinamismo que pone en acción lo posible. En 2001 había muchas razones para el pesimismo, el vaciamiento de la política y el triunfo del mercado parecían totales y definitivos. Pero ese resultado tenía tal inconsistencia que ahí a un costado estaba esperando su turno lo posible. Es obvio que esa posibilidad no se realiza sola, objetivamente, sino que requiere de sujetos que sepan ponerle palabras a esas posibilidades, para hacerlas manifiestas. Ahí apareció Néstor, que solo nos hizo acordar que a la posibilidad hay que hacerle lugar y empieza a producir efectos.
    Quizá la alianza con el peronismo sindical, que fue necesaria, marcó también un límite a esta etapa del kirchnerismo. El moyanismo dificultó que la base social del kirchnerismo, los trabajdores precarizados y los desocupados, se constituyeran en sujetos. En cierto punto hoy Moyano nos dice que para seguir avanzando hay que tirar un lastre, precisamente él mismo es ese lastre. Es muy difícil articular ese sujeto social necesario desde arriba, si no hay un movimiento que se abra paso desde abajo. No sé, qué se yo, me cansé. Pero posible es.

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