domingo, noviembre 27, 2016

Relanzar




Hoy, como corderitos, el telepredicador presidencial llevó a los funcionarios a relanzar el gobierno, mientras los familiares del telepredicador relanzan la estructura "empresaria" que está siendo investigada por lavado y evasión y a un mes de relanzar Cambiemos. Muchos relanzamientos.
El retiro espiritual -qué pelotudos son estos tipos...¡retiro espiritual!- es en Chapadmalal y en diciembre, como para que el telepredicador quede asociado a los cinco días de gloria de Rodríguez Saá y no a De La Rúa. Aunque probablemente, ni siquiera lo hayan pensado.
¿Por qué tanto relanzamiento?
Es obvio que algo funciona mal cuando debe relanzarse. Pero la principal crítica (que es la crítica interna; el resto no mueve el amperímetro) al mal funcionamiento de Cambiemos es que no se sabe a dónde va. Relanzarlo sin una dirección clara es un gesto inocuo. Bueno, así fue el relanzamiento.
 Inocuo.
La Naranja Mesiánica a los dos días ya estaba encabezando, de nuevo, la oposición y el líder del Movimiento Sin Tierra. Ernesto Sanz, está escondido desde que Pérez Corradi (¿qué pasó con las megadenuncias de Pérez Corradi?) lo involucró en el narcotráfico judicial. El relanzamiento fue al pedo.
Ni siquiera el relanzamiento de la pata peronista de Cambiemos, que es el kirchnerismo, le importa más a nadie. Hasta los jueces se aburrieron y andan pensando que ya es hora de extorsionar al telepredicador para sobrevivir a lo próximo que vendrá. Le erran, el telepredicador tiene para rato si ajusta un poco las clavijas de este piano que inauguró Kicillof aunque ahora, en vez de La Internacional, se cante una de Gilda. El telepredicador no comanda un kirchnerismo de buenos modales, comanda un kirchnerismo grasa. El Ahora 12 sin canciones de Víctor Heredia, con canciones de Gilda. Pero siempre profundamente emocionados por lo que fue una política de liberación nacional y hoy es una política de liberación comercial, pero lo importante es estar emocionados. O alegres.
La compulsión por relanzar denota el vacío que subyace. Pero también y por eso mismo, su precariedad.
La gobernabilidad, prenda de negociación desde el gobierno con todos y contra todos a la vez, vuelve a ser el objeto del deseo y como diría con razón en este caso un lacaniano ortodoxo es previsible saber que lo que se ama y no se tiene, se odia al siguiente movimiento.
Las relaciones del gobierno con cualquier aliado circunstancial son también relanzadas cada semana: primero se muestra indiferente a sus demandas, luego, las concede, posteriormente, odia al demandante. De manual.
En el medio, todos se van con su pequeña tajada: la Unión Industrial recibe parches a la apertura importadora, los medios de comunicación concentrados reciben concesiones graciosas de su majestad, el kirchnerismo recibe la libertad ambulatoria a cambio de hacer de caricatura, la corporación judicial recibe impunidad, el peronismo recibe billetes, el radicalismo cargos, los administradores de la pobreza reciben sus resoluciones creando Superestructuras para la Paz Social que no pueden garantizar y los banqueros y sojeros, como desde el 2002, la siguen levantando con pala a cambio de nada.
Todos, a cambio, coinciden en la importancia de sostener la gobernabilidad. Lo cual está muy bien. Es muy lindo. Muy apreciable tanto sentido moral por las formas.
Total los que pagan son el tercio de los argentinos que seguirá bajo la línea de pobreza con independencia de los discursos, los bolazos, los amagues y las reuniones de consorcio en el poder, que se relanzan, relanzan y relanzan hacia la nada, con el solo objetivo de sobrevivir en la cresta del Estado.
Lo consiguen.
No se por qué se ponen tan dramáticos.
Son tantas las exageraciones y los relanzamientos que encontrar las continuidades en el medio de tanta histeria impostada es un gesto de inteligencia. Al revés de la modernidad, donde la inteligencia estaba en los matices.
Lo sigue estando.
Pero siempre y cuando no se olvide lo que subyace, lo que continúa.
Esa falta de comprensión de las bases fuertes del tinglado pone el eje en la gobernabilidad ante cada lluvia veraniega.
Pero es un problema más grande. Y mundial. Es un problema epistemológico.
La ideología de "El poder de los medios" lleva a la creencia de que cada semana aparece un Hitler y un Che Guevara, que la gente es tonta y que se deja engañar por los medios de comunicación o su primo menor (o mayor, para este punto, es irrelevante), las redes sociales. La sustitución de importaciones de imágenes del pasado es el armario donde se busca el sentido. Semejante estupidez resulta efectiva porque no se buscan analogías -que serían fácilmente rebatibles- sino sentidos, cuasi religiosos, para una práctica desarraigada del discurso. Si lo que vale es el discurso, la aparente antagonía es inocua y puede relanzarse hasta el infinito. Total no pasa nada.
Porque la praxis ya no es la que forma la conciencia, sino los estímulos que provocan una respuesta directa...¿eh?
Tal involución de dos siglos en la teoría social sirve a las elites para autoconformarse en el interior de su tribu y reafirmar su diferencia. Sirve a los efectos contrarios por los que se fundó esa teoría positivista, que hoy es hegemónica en el campo de lo público, con excepción parcial en lo académico.
Este problema epistemológico es la garantía del conservadurismo reinante. El certificado de defunción de los ideales. Y el telegrama de despido de la voluntad de cambio.


viernes, octubre 28, 2016

Menos leyes, más democracia




Medir el trabajo de cada legislador según cuántos proyectos de ley presentó es una tontería. Que se agrava si esas leyes son aprobadas.
Es exactamente al revés. Un buen legislador es el que deroga leyes. Cuantas más leyes tiene un país, más injusto y desigual es su Estado de Derecho, más enmarañado y burocrático, más aleja a los legos, más aleja a quienes no pueden costearse abogados.
Los latinazgos, los vericuetos, las reformas parciales de articulados; organizan una arquitectura burocrática que en los hechos resulta un muro de contención: ni siquiera la tajante división del derecho -penal para los pobres, civil y comercial para el resto- se salva de su constante profundización de la grieta, la real, la que marca la brutal desigualdad social que luego deviene en desigualdad cultural, educativa, sanitaria.

martes, octubre 18, 2016

2020

Año 2020.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acuerda con el emperador ruso Vladimir Putin una nueva suba del 10% del precio del petróleo, que se va a 200 dólares el barril.
Las subas consecutivas arrastran todos los commodities y la soja vuelve a estar por encima de los 600 dólares la tonelada. Los chanchos chinos no paran de comer porotos de soja: modificados genéticamente, los chanchos llegan a un tamaño superior a los dinosaurios (¡vivos!). El Partido Comunista Chino sube un 0,5% la tasa de referencia (la cantidad de chinos que pueden comer carne de chancho, que ya llega a casi el 3% de la población. Se calcula que en apenas cuatro mil novecientos años el 100% de los chinos abandonarán la esclavitud y conocerán las bondades del socialismo y los BIRCS)
La presidente argentina, Juliana Awada, aumenta la caridad para los más pobres, la protección industrial y la inversión en seguridad. Además de tener un gesto de magnanimidad: indulta a Andrea del Boca, que fue varias veces investigada por series que nunca hizo, pero finalmente, está presa en Devoto por las series que sí hizo.
El reciente fallecimiento del marido de la presidente, Mauricio Macri, obliga a Juliana a presentarse a la reelección "para continuar sus sueños, sus deseos, su obra", según anuncia en el viejo correo, convertido en Centro Cultural Mauricio.
Las encuestas le otorgan un 102% de imagen positiva y 97% de intención de voto.

viernes, octubre 07, 2016

La ancha avenida del tedio




La remake de la Renovación Peronista revela una sinceridad que pasó de largo en medio de tanto setentismo. Me acuerdo que escribí -para Le Monde Diplomatique- una nota sobre la década del ochenta, como la década ausente.
Ausente fue la palabra elegida, creo. Hubiera podido ser "desaparecida". La "Década Desaparecida" tiene más cadencia, pero la palabra "desaparecida" tiene otra pregnancia. Además, en los ochenta se sitúa La Ciudad Ausente, de Ricardo Piglia.
No estaba en los itinerarios militares ni militantes esta década del ochenta ni en los calendarios de gestas heroicas ni en las autobiografías de nuestros grandes líderes. Cosa rara porque nuestros grandes líderes cambian su autobiografía cada dos años, dejando a sus hagiógrafos en la mesa de saldo que es la calle Corrientes antes de que las editoriales les encarguen inventar nuevas vidas para políticos grises en ascenso.
La mayoría de los políticos que se empapaban de setentrismo (entrismo al setentismo) fueron formados en los ochenta.
La ancha avenida del tedio nace, también, en los ochenta como proposición, eso fue la Renovación Peronista con Cafiero, Menem, Grosso, De La Sota, Chacho Álvarez, Duhalde; gente que le hizo tanto daño al país que no sé qué carajo se puede reivindicar de ellos, pero ese es otro asunto.
La ancha avenida del tedio se propone "un camino intermedio" entre el macrismo y el kirchnerismo, como si ambas cosas significaran algo tan radicalmente diferente que, en términos hegelianos, deviniera luego en una síntesis.
De dos ficciones antagónicas hacer una tercera sin discordia es un proyecto bastante pelotudo de entrada. Sin embargo, es probable que tenga algún futuro. Puede funcionar, de acá a pocos años.
No por sus méritos, sino porque el antagonismo que necesita para proclamarse neutral, no existe. No hay tesis ni antítesis, hay soja y emisión  o soja y endeudamiento. ¿Es eso un antagonismo que justifique pelearse a los gritos porque Paka Paka es el Pearl Harbor de Disneylandia?
Es, este antagonismo agónico, de una inexistencia tan forzada, tan insistente, tan concentrada que harta. El macrismo y el kirchnerismo conformaron una Sociedad de Socorros Mutuos pero a la gente le chupa un huevo. Si la siguen cansando, lo que aparezca como tercero sin discordia, puede tener alguna chance.
No saldrá de ésto un país mejor, no ayudará a mitigar la desigualdad social, no tendrá ningún costado inspirador ni será gran cosa, sino un reflejo sincero de un clamor que crece: si la dirigencia argentina decidió que un tercio de nuestros habitantes serán pobres por siempre (con todas las consecuencias que eso trae) entonces, por lo menos, no nos rompan las pelotas con tanto griterío, buchonería y payasadas de aburridísimos debates sobre la ubicación exacta de la nada en el paralelo meridiano del universo imaginario.
La ancha avenida del tedio tiene futuro. Les paso el dato a los oportunistas. Tengo olfato para saber por dónde va la cosa.
De nada.
Eso sí, no cuenten conmigo.
Yo ya me aburrí de todo ésto.

jueves, octubre 06, 2016

Primicia exclusiva sobre lo que nunca pasó



La foto de  Susanti Pancho con el presidente Macri al comienzo de su mandato, cuando volaba por los aires en las encuestas, muestra a Bergoglio con una cara avinagrada tras la brevísima entrevista en un salón protocolar y displicente.
Es una foto trillada porque se la sobrenarró.
Para ningún analista político, un anciano de edad avanzada al frente de un reinado que afronta juicios mundiales por pedofilia (que llevó sus finanzas a la bancarrota) y la masiva pérdida de sus fieles, no puede, simplemente, tener un mal día, olvidarse el pastillero o tener ganas de quedarse acostado mirando una película. No. El poder no puede ser así. Debe estar hecho de superhombres y la milenaria institución católica estudia -dicen- cualquier menudencia de manera obsesiva para otorgarle un poder formidable a los ritos, muecas, y souvenirs bendecidos por señores con polleritas. Puede ser, después de todo, es gente que siempre anda con un torturado en el pecho como medalla. O con el aparato de tortura, la cruz. Además, cuando hablan están llenos de metáforas que hay que descifrar. Y más o menos todos coinciden en que son sabiondos en su metier, que es el Ceremonial y Protocolo. En la Tierra y en el Cielo.
No pueden ser, ahí en el Vaticano, sencillamente, unos ancianos respetables que viven de tabúes y amiguitos imaginarios en las nubes. Deben ser superhombres, de una sutilidad heredada -no por filiación, dado que tienen prohibido coger, sino porque viven en edificios viejos donde hace mucho se ejerce esa religión- y una superioridad moral inalcanzable para quienes los adoran.
Igual, el punto es otro.
Ese día -el de la foto trillada, sobrenarrada- pasó algo de una importancia colosal, estratégica para el mapa político y cultural del país. Lo que pasó es que no pasó nada.

Fue la vicepresidente argentina al canal de cable que usa de santuario a disculparlo al Papa por comportarse como un imbécil.
Fue el capo de la franquicia local del catolicismo a los diarios conservadores a bajarle el precio al desprecio.
Los chicos de los mandados del Papa Francisco, denominados con ternura "voceros informales" hicieron sus tours por los medios y los despachos gubernamentales rodando una nueva temporada de Lie to Me.
Esos chicos de los mandados, que siempre dan la impresión de quedarse con el vuelto, empezaron a vender la próxima selfie vaticana a cambio de un pliego de demandas, algunas copadas y públicas en torno a la pobreza, otras privadas que siempre desconoceremos.
Mientras, decenas de funcionarios trataron de minimizar la foto por todos los medios posibles, obteniendo el efecto contrario: otorgarle una suprema envergadura. Descartando la teoría de que, por ejemplo, el Santo Padre tenía, justo en ese momento, ganas de defecar porque le cayó mal algún postre. Dios nos libre de que algo tan terrenal y sencillo tenga como explicación algo tan terrenal y sencillo.
 El kirchnerismo festejó y festejó lo que entendió como un repudio de un líder de cadencia mundial al flamante presidente argentino. Los analistas armaron teorías de ocasión para explicar una guerra fría que en los hechos nunca se constató. Ocurrió, en síntesis, lo más aburrido y previsible: nada.
Pasó, sin pena ni gloria, sin mover ningún amperímetro. Pasó nada.
¿Y si Macri, ayudado por el laicismo de la UCR y las garras de Carrió, se volvía liberal y, tras la falta de respeto vaticana hacia las autoridades democráticas argentinas, hacía La Gran Roca y sacaba una batería de leyes fomentando el estudio científico con células madres, la legalización de la marihuana, el aborto legal y gratuito, un empuje sarmientino a la escuela pública, la desprivatización de la ayuda social?
¿Qué hubiera pasado si pasaba lo que no pasó?


Primero, hubiera pasado una cierta simpatía hacia Cambiemos de muchas personas de pensamiento progresista, que seguramente no lo votarían nunca pero lo atacarían menos y en algunas ocasiones lo apoyarían abiertamente.
También que la oposición -la principal, que es el kirchnerismo- se hubiera volcado a un monaguillismo aún más ridículo que el de los últimos tiempos de Cristina. La izquierda se alejaría espantada de ese neovaticanismo y volvería a su vieja vocación de aislamiento y la llamada renovación peronista no hubiera, siquiera, comenzado: el pejotismo hubiera integrado a La Cámpora a su conducción -así sea en secretarías menores como Juventud (la Secretaría de Diversidad igual hubiera sido borrada del mapa institucional del peronismo) y el Movimiento Evita no hubiera roto con el Frente Para la Victoria. Los gobernadores del PJ ex K más los socialistas y los sanluiseños y cordobeses se dejarían conducir menos - y más por lo bajo- por Rogelio Frigerio y el país estaría en escala escandinava en cuanto a derechos civiles.

El propio Bergoglio hubiera tenido que retroceder: no puede darse el lujo de estar peleado con el presidente de su país de origen, no puede quedar pegado solo a Nicolás Maduro y Raúl Castro en el continente y quienes lo pusieron ahí -los obispos de EEU- lo hubieran retado. No a través de un tirón de orejas sino dándole mandato al FMI para declarar la quiebra del Estado Vaticano (porque el Estado Vaticano, está quebrado). Y con Europa en plena crisis económica la única ayuda crediticia puede provenir de Latinoamérica, donde están, además, la mayoría de los católicos.

Luego de perder las elecciones con Francisco De Narváez, Néstor Kirchner impulsó un proceso liberal cuyo punto máximo fue el matrimonio igualitario. Mal no le fue.
Ese antecedente cercano debe haber tentado a figuras del PRO para alentar un giro del conservadurismo popular que hoy prima en el gobierno, hacia un liberalismo político.
Tenían la fuerza, la oportunidad, el acompañamiento social y la simpatía de los principales líderes del mundo.
No ocurrió.


miércoles, septiembre 21, 2016

a veces yo fui viejo



una vez me estaba cogiendo un pendeja
yo habré tenido 30 años y ella 19
era linda
era flaca
las tetas se le dispersaban
como dos peras maduras
y en posición de señal de cruce
dos piernas iguales y abiertas
con cautela y mismidad de carretera
gritaba ay ay ay
ventrílocua de un clítoris 
con vocación de Mecano
y gritaba ay, oh, uh, ay, 
sí, sí, cogeme así, boluda
toda mojada
acababa a cada rato
no me acuerdo -ni me importa- cómo se llamaba
no era una gruppie, fue antes
no era un prostituta
fue después
era una chica parsimoniosa y calma
que estaba en un bar y se me acercó
a ver lo que escribía
no le mostré nada
le recité
alguna tontería
ajena, plagio, técnica
era linda
si mañana la viera por la peatonal
de alguna ciudad universitaria
no la reconocería
pero, lo juro, era linda
sonrisa tierna y ojos urgentes, audaces
una chica hermosa, sencilla, hermosa 

Era linda, 
tenía dentro del alma una patria florecida
justa y flores, patria y almanaque
Chonchita rosada, amateurs, enamoaradiza. 
Buena chica. Buena persona. 

a veces yo fui viejo antes de ser viejo
a veces envejecí
harto
harto y cansado

mientras le metía la pija en la concha
a la primer mina que me cogí
a una - a cualquiera- mujer
del montóm en la hidygajurga 
miraba la ventana
había una luna roja
un pedazo de rama
dos o tres estrellas
y toda la soledad del universo

jueves, marzo 10, 2016

Clima destituyente

Aprovechando el patético desempeño económico de los reyes de la eficiencia PRO, la jefa de la oposición comienza ya con mordaces críticas que irán subiendo de tono, para posicionarse de cara a las elecciones de senadores nacionales en territorio bonaerense.
La posibilidad de que para fines del año que viene el Congreso esté sentado en una Asamblea Legislativa tras la renuncia del Presidente Mauricio Macri, eligiendo un legislador con mandato interino en el Poder Ejecutivo, es demasiado tentadora y despierta las más sanas ambiciones; configurando este clima destituyente. Por ahora, agazapado. Por ahora.
Quizás la crudeza que siempre manifestó en sus dichos la jefa de la oposición haya ayudado a que no se note el tenor de sus críticas. Incluso, sus fans se preguntan por qué la jefa de la oposición no alzó la voz ante los atropellos institucionales de Macri, especialmente cuando derogó leyes por decretos, despidió miles de empleados públicos e hizo los negociados más vergonzosos desde el poder.
La caída en las encuestas del PRO es el preámbulo para que la jefa de la oposición se ponga en marcha. Por supuesto, la jefa de la oposición es Elisa Carrió.

domingo, febrero 21, 2016

Pérez Corradi Para Todos y Todas



Como al macrismo se le avisa de todos los servicios de inteligencia -ciertos y no tan ciertos, como toda la basura que sale de ahí- que la bomba social heredada y profundizada por la estudiantina de chorros que se obsesionan con los jueces y los medios (característica esencial de los ladrones "que se meten en política") puede explotar en cualquier momento, los aprestos no son tanto bélicos como políticos.
La cana no es confiable como demostró durante la masacre nacional mientras la vieja bailaba con Moria Casán por la revolución de un pueblo empobrecido que ni se enteró de tal evento de magnitudes extraordinarias para la Internacional Socialista. Sin una policía confiable ninguna de las compañeras en Montoneros, en el menemismo, en el FREPASO, en la Alianza y en el duhaldismo, Nilda Garré y Patricia Luro Bullrich de Pueyrredón (y Callao) se animan a pronosticar la cantidad de asesinatos necesarios para que los pobres no jodan. ¡Y eso que toda la vida estuvieron en las antípodas ideológicas!
Jeje.
El asunto está sobre la mesa.
Los tres mendigos prófugos que agarró la narcopolicía santafesina cuando fueron a pedir agua fueron recaratulados por el Grupo Clarín de asesinos por encargo a una categoría más flexible de ser utilizada por el agente de la DEA Pérez Corradi, cuya entrega, de ser posible será disfrazada de captura tras un cerco con 700 canas bonaerenses que pasaron de defender los derechos humanos con Casal a ser reeee maloooos culpa del gobernador bonaerense Cristian Ritondo.
Es tan obvio el juego de quienes declaran la "emergencia en seguridad" y al otro día descubren a la esposa del presidente en un supermercado, que la entrega de Pérez Corradi se demora como carta inapelable.
Seguramente si Cristina Fernández no armaba el bloque macrista que preside su mano derecha Diego Bossio, la encerrarían por narcotraficante tras rimbombantes declaraciones del agente de la DEA Pérez Corradi. Al igual que la presa política Milagros Sala, primero la arrestarían y después buscarían bajo qué cargos.
Pero la vieja, que hizo este mismo juego y conoce sus consecuencias, pactó a tiempo.
Igualmente, la carta ganadora sigue ahí.
A Oyarbide, Bonadío y Servini de Encubría se les nota demasiado el afán por encubrir su pasado kirchnerista y el gobierno, tarde o temprano, necesita buscar un culpable urgente para el ajuste.
Cuanto más demoren en estigmatizar (o contar en estadísticas, como prefieran) los pobres, la inflación, la criminalidad y el desempleo, menos creíbles serán las jugadas penales de un gobierno que a falta de resultados culpa de todo al gobierno anterior.
Exactamente el mismo dilema que tenía De La Rúa en el año 2.000 con su principal aliado. El hoy senador del sector ultraK del Frente Para la Victoria, Carlos Menem. Que entonces también representaba un modelo antagónico como bien nos explicaban los columnistas de Página 12.
El cuento de las dos alas del gobierno es la forma más trucha de hacer oficialismo. Pero eso es lo de menos.
A veces asusta que el poder use los mismos mecanismos una y otra vez adaptados a nuevas coyunturas. Asusta porque si antes no consiguieron los resultados deseados, no hay razón para creer que esta vez sí va a funcionar.
Es en el aumento de la criminalidad, la pobreza, la inflación y el empleo precario donde está la clave de la gobernabilidad, no en la represión a bastonazos o carpetazos. Parece mentira que los conservadores no sepan entender ni su propia biografía.
Lo que antes fue la corrupción hoy es el mote de narcotraficante, así como antes la estigmatización del crítico era que era subversivo hoy es drogadicto. Antes y ahora, la realidad concreta importa menos como la maleabilidad de los cargos y su utilización judicial para encubrir ajustes económicos.
No funcionó con Kicillof diciendo que Míster Shell hizo una devaluación (¡con 12.000 dólares!) ni con Míster Shell devaluando diciendo que es por la herencia de Kicillof.
No funcionó ni acusando a Ernestina Herrera de Noble de apropiadora ni funcionará acusando a quien no pacte con el PRO de traficante de efedrina.
Porque abajo hay todo un pueblo que se empobrece mientras un par de hijos de puta juegan a la ruleta judicial.